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Actualidad en los mercados

El oro y los CTA (o compradores de tipo B)

El metal más precioso ha experimentado fuertes subidas de precio en medio de tres grandes años bursátiles y con momentos de repunte del dólar, una convergencia poco habitual

El precio del oro alcanzó sus máximos históricos el pasado jueves, 29 de enero, cuando se enfiló a los 5.405 dólares la onza. Dos días de mercado después, el lunes 2 de febrero, había caído un 13,1% y cotizaba a 4.714,75 dólares. Acto seguido, el martes 3 de febrero, volvió a repuntar un +7,2%. ¿Qué está sucediendo con esta volatilidad tan alta como poco habitual?

Vamos por partes. En 2023, el precio del oro subió un +13,1%; en 2024, un +27,2% y en 2025, un +64,6%. El oro, por tanto, ha experimentado subidas de precio fuertes en estos últimos años. No sería en sí mismo un hecho destacable, si no fuera porque ha coincidido con tres grandes años bursátiles. No es una convergencia nada habitual, dado que lo normal es que las grandes subidas del oro coincidan con grandes descensos en bolsa. El oro, que no es ninguna buena inversión a largo plazo especialmente, tiene la gran ventaja de que diversifica muy bien las inversiones bursátiles, y suele representar un buen activo para protegerse tanto de riesgos de carácter geopolíticos como de crisis económicas y bursátiles. Ahora, en cambio, están evolucionando todos positivamente a la vez. Otro hecho nada habitual es el que ocurrió en 2024, cuando la fuerte subida del oro coincidió con un gran repunte del dólar norteamericano. Habitualmente, el precio del oro y el del dólar están negativamente correlacionados, y no positivamente, como fue el caso.

A nadie se le escapa que algo diferente está pasando con el oro para que esté rompiendo su pauta habitual de comportamiento. El caso es que en los últimos años ha aparecido un tipo de comprador muy fuerte, llamémosle comprador A. Como es bien sabido, China y muchos países afines han sido los grandes compradores de oro de estos últimos años. Es un episodio más de la lucha por el liderazgo económico mundial. China, la segunda economía mundial, se ha dado cuenta de que si quiere que su divisa sea fuerte y de uso común en el comercio internacional -al menos dentro del mundo asiático-, no puede basar el grueso de sus reservas en la divisa del rival estadounidense, la primera economía mundial.

China, pues, aplica, desde hace tiempo, la política de vender dólares y compra de oro. Está canjeando dólares por oro, en un intento de fortalecer sus reservas monetarias y hacerlas más independientes. Más aún cuando las reservas de oro norteamericanas superan con mucho a las reservas de oro chinas, del orden de 3,7 veces superiores. Es evidente que con la nueva producción mundial de oro, de unas 3.000 toneladas anuales, China tardaría mucho en acercarse a Estados Unidos, ya que la producción anual de oro de cada uno de los dos países es bastante similar. Sin embargo, hasta aquí se puede comprender el tema estructural de la subida del precio del oro, pero no así la volatilidad de los últimos días.

El comprador A, China y países afines, está canjeando dólares por oro, en un intento de fortalecer sus reservas monetarias y hacerlas más independientes

Aquí es donde aparece otra tipología de comprador, llamémosla comprador B. Se trata de los CTA, de otro modo conocidos como Commodity Trading Advisors. Son unos inversores que tienen como objetivo proporcionar unos rendimientos poco correlacionados con los mercados tradicionales. Suelen operar en mercados de derivados, empleando tanto futuros como opciones, en diversas clases de activos, que incluyen también las materias primas. Algunos se especializan en las denominadas “hard commodities” o materias primas irreemplazables una vez extraídas, mientras que otros operan más en las denominadas “soft commodities”, o materias primas que se vuelven a regenerar cada año, como por ejemplo el trigo o la cebada.

Son una tipología de inversores regulados por la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), en Estados Unidos. Utilizan estrategias de inversión diferentes, como algunas de volatilidad y otras de arbitraje. La gran mayoría de estrategias que utilizan, sin embargo, son las de carácter tendencial. Es decir, que cuando el precio de un activo sube, tenderán a comprar más, y cuando cae, tenderán a vender más. De hecho, lo que suelen hacer es que prolongan las tendencias y contribuyen a crear lo que se llama “colas largas”, o movimientos de precios extremos. Esto quiere decir que si, por ejemplo, el precio de un activo como el oro está plano o se mueve poco, estos inversores de tipo B no actuarán. Si, en cambio, comienzan a detectar una tendencia, se añadirán a ella, bien sea al alza o a la baja.

Sus modelos utilizan sensibilidades diferentes, de forma que algunos de ellos comienzan a comprar o a vender cuando la tendencia apenas arranca, mientras que otros entran más tarde, con la tendencia más consolidada. Lo mismo ocurre en la salida: algunos se retiran muy pronto, cuando la tendencia apenas empieza a girar de positiva a negativa o viceversa, mientras que otros salen cuando el giro de la tendencia ha hecho un recorrido más largo. Sea como sea, por un lado, se trata de inversores que mueven mucho dinero, de forma que su peso en las operaciones de compraventa de un día puede llegar a ser muy importante; y, por otro lado, muchos de ellos invierten de forma apalancada, cosa que los derivados permiten hacer, lo cual genera que los movimientos sean más extremos aún.

El comprador B son unos inversores que utilizan mayoritariamente estrategias de carácter tendencial: cuando el precio de un activo sube, tenderán a comprar más, y cuando cae, tenderán a vender más

El comprador de tipo A va comprando poco a poco, en lo que es una compra mucho más de tipo estructural y genera poca volatilidad, mientras que el comprador de tipo B tiene una operativa mucho más coyuntural, y genera mucha volatilidad, tanto al alza como a la baja.

Los fuertes movimientos de estos últimos días se explican, sobre todo, por la operativa de los compradores de tipo B. Son típicos. Sé bastante bien que se tiende a buscar motivaciones fundamentales para todo movimiento, como la nueva designación del que será el futuro presidente de la Reserva Federal (Fed) a partir del próximo mes de mayo. En realidad, estos movimientos responden muy poco a hechos fundamentales que muchas veces no son sino una mera chispa que apenas inicia el movimiento.

Hay otra tipología de compradores, la que podríamos llamar de tipo C. Estos serían la multitud de pequeños inversores que actúan a remolque tanto de los de tipo A como de los de tipo B. Esto, sin embargo, daría sin duda para otro artículo.

Artículo publicado en VIAempresa el jueves, 5 de febrero de 2026.