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Inversión

Invertir en guerra: ¿Cuál es la estrategia inversora óptima en estos momentos?

Las guerras constituyen un drama social durante el cual los inversores deben seguir con su actividad. La estrategia inversora óptima ha sido históricamente la de comprar al primer cañonazo. Transcurridos ya ocho días de la invasión, la regla se sigue cumpliendo. El primer día se dieron los mejores precios de compra y ha habido un par de repeticiones a esos niveles dentro de un movimiento lateral posterior.

Los precios de materias primas como el petróleo, el maíz, el trigo o el aceite de girasol han reaccionado fuertemente al alza, augurando más inflación y unos mayores tipos de interés. Respecto a las bolsas, probablemente Putin no entienda por qué han reaccionado tan poco a su invasión. Las bolsas americana o japonesa están por encima del día anterior al ataque, y la bolsa europea apenas cae un 5% desde  entonces. Intentaré explicárselo:

Primero, Rusia podrá ser el mayor país del mundo en superficie, pero es solo el decimosegundo del mundo por PIB, similar a Corea del Sur. Segundo, el 2022 es el año de la recuperación poscovid, con un tremendo crecimiento económico mundial, euforia veraniega incluida. Tercero, por mucho que en el discurso oficial se cite a la OTAN, al mercado no se le escapa que en realidad lo que está en juego son los efectos positivos que la creciente occidentalización ha tenido para Ucrania. Su PIB per cápita ha subido un 70% del 2015 al 2020, mucho más que el 6% de aumento ruso. Es duro que el vecino prooccidental prospere más, especialmente si hasta un tercio de la población rusa tiene parientes en Ucrania que se lo pueden contar. Los siempre complejos antecedentes nos conducen más a un conflicto local que global y, por supuesto, a un final.

Artículo publicado en La Vanguardia el domingo 6 de marzo de 2022