La continuación de la situación, más que inestable, en dos de los polos energéticos más importantes a nivel global, como son Rusia y Oriente Medio, con muchas instalaciones de producción de refino afectadas o amenazadas, está confirmando nuestros temores (reflejados en una nota de Repsol a principios de mes de agosto) de que los precios de los productos petrolíferos se van a mantener en tensión durante más tiempo de lo que se pensaba en un principio. La situación de “no guerra, no paz” se enquista en Oriente Medio, como se sigue prorrogando la situación de guerra abierta entre Ucrania y Rusia.
Esta situación energética, junto con otros factores como la desglobalización, el proteccionismo, el cambio de modelo económico chino (muy progresiva al estilo oriental, pero avanzando, con leyes/orientaciones contra la sobrecapacidad y la competencia irracional), están sosteniendo la inflación por encima de los estándares a los que estábamos acostumbrados en las pasadas décadas. Niveles de IPC general de entre el 3% y el 4% se hacen más resistentes en EE. UU. y Europa y se pueden instalar por encima del 2% en Japón, algo que llama la atención.
Este contexto ha llevado a que en agosto las rentabilidades de los bonos en EE. UU. y en Europa se hayan tensionado, acumulando una subida de alrededor de medio punto en el año. Además de la inflación, los gastos militares y sociales están presionando la deuda en EE. UU. y Europa. Japón sigue también en el punto de mira de los mercados en cuanto a la evolución de sus bonos, su divisa y su inflación. Hay ruido de fondo sobre el impacto futuro de la subida de tipos y crecimiento de deuda pública en la sostenibilidad de las cuentas, dudas que se han acrecentado por la decisión del tesoro americano de comprar bonos y que ha conducido a los bancos centrales a justificar un discurso muy poco claro, son un retroceso en el forward guidance que llevaban a cabo anteriormente. En principio una subida adicional en los tipos oficiales de la UEM en la reunión del 10 de septiembre y estabilidad en EE. UU., aunque la probabilidad de una subida ha crecido después de la nueva subida de la inflación. Puede seguir la presión al alza en los bonos públicos, a no ser que desaparezca la prima de guerra sobre los precios de la energía.
En el plano del crecimiento económico se logra más equilibrio, ya que, aunque los costes aumentan por esa inflación en tarifas de transporte, costes financieros y energía, por el momento, el crecimiento de las inversiones en algunos sectores como IA, defensa, tecnología, energía y las inversiones en esa relocalización generalizada, compensa el freno que sufren otros proyectos por la subida de tipos. Además, la fortaleza del empleo hace que el consumo esté aguantando bien esas subidas de precios en muchos sectores. En consecuencia, los resultados empresariales en general siguen mostrando crecimiento y las bolsas lo reflejan.
Durante agosto, casi todos los índices de nuestro entorno han subido de forma moderada, con un 3% en Europa un 4% en EE. UU. y un 6,5% en Japón. Solo han descendido ligeramente Reino Unido y Francia. Es destacable la recuperación del Nasdaq con un +6%. Por sectores, en el mes hay que destacar positivamente la tecnología, los sectores financieros, telecomunicaciones y las empresas industriales y de materias primas. Por el lado negativo, se muestran sectores en los que los precios han corrido demasiado, como el inmobiliario, el de ocio y el consumo discrecional y de alimentación, por el impacto negativo de la inflación al poder de compra de las familias.
Nuestra lista de valores que presentamos a final de julio ha subido de media un 2,2% en el mes frente al 1,6% del Ibex, beneficiada por la exposición en el sector financiero e industria a través de CAF y Gestamp y penalizada por la caída de Merlin, Cellnex; FCC y Meliá.
Para las próximas semanas no cambiamos nuestra perspectiva de optimismo prudente en bolsa, ya que las estimaciones de crecimiento de beneficios se mantienen en líneas generales, lo que mantiene los multiplicadores en zonas atractivas. De hecho, aunque ha habido una ligera contracción en las previsiones de Beneficio por Acción en EE. UU., se sigue esperando un aumento del 22% en 2027 para el Nasdaq y del 13% para el S&P 500 frente al 13% del Ibex y 12% para el Euro Stoxx. Con ello el P/E de 2027 para el Nasdaq, Ibex y ES50 son de 20,5x, 12,1x y 12,8x respectivamente, que son menos exigentes que los que había en 2025 (34x, 16x y 19x respectivamente) gracias a las fuertes subidas de beneficios.
El riesgo geopolítico, mientras esté contenido en el sector energético y en zonas geográficas delimitadas, mantendrá una presión aceptable para los mercados y solo incrementaría la volatilidad si se expande a otros frentes como Taiwán. Este marco nos lleva a seguir apostando por una diversificación sectorial focalizada en los valores con una relación atractiva entre potencial hasta su valoración estimada y el riesgo.