El valor de la renta variable

Jaume Puig. CEO & CIO de GVC Gaesco Gestión y Gestor de Fondos de Inversión

Del CAPEX consciente al CAPEX temerario

La estrategia de inversión óptima durante los últimos nueve años ha sido sencilla: Mantener el máximo porcentaje asumible invertido en renta variable. Ningún otro activo ha sido tan rentable. ¿Cuántos años más seguirá siendo esta estrategia la mejor para el inversor?

El Fondo Monetario Internacional acaba de ratificar sus previsiones de crecimiento económico mundial en unos fuertes +3,9% para 2018 y 2019. Los resultados empresariales se están comportando en consecuencia: están disparados.

Buscamos, sin éxito, posibles señales precoces de alarma: Las valoraciones bursátiles son muy bajas, con únicamente un 30% de empresas cotizadas europeas caras.

Los tipos de interés de largo plazo en el país más avanzado en el ciclo, EEUU, están muy por debajo del 4,5%, a partir del cual podrían resentirse las valoraciones.

Los precios del petróleo están por debajo de los 90 dólares por barril, nivel a partir del cual el crecimiento económico podría resentirse.

El dólar/euro está muy por debajo del nivel 1,33, a partir del cual algunas empresas de la zona euro exportarían menos.

La volatilidad, el auténtico pulso del mercado, aunque ha subido respecto al año pasado, es menor que su media histórica

La clave radica hoy en la confianza empresarial, que es actualmente alta aunque inferior a los niveles que denotarían un exceso de confianza. En la fase actual, la del Capex Consciente, las empresas efectúan inversiones con mucho criterio y sin recurso a la deuda, no olvidemos que han transcurrido pocos años desde la crisis. Dentro de unos años las empresas pueden sufrir un exceso de confianza cíclico y pasar a otra fase de inversión no tan positiva: la del Capex Temerario. En ese momento, aún muy lejano, habrá que empezar a vender.

 

Artículo publicado en La Vanguardia – Sección Dinero del domingo, 22 de julio de 2018