Del dicho al hecho: “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”

Xavier Bergé. Responsable de la Correduría y Desarrollo del Negocio de Pensiones

El origen de esta expresión es bastante simple. Los barberos acostumbraban a remojar la barba del cliente con agua caliente para facilitar el afeitado. Entonces, mientras el barbero estaba cortando la barba a otro cliente, él preparaba la barba del siguiente cliente remojándola con agua caliente para cuando terminara con el primer cliente. Entonces, cuando vemos afeitar la barba del vecino, sabemos que los siguientes vamos a ser nosotros por lo que nos preparamos para cuando nos toque el torno.

¿Realmente estamos preparados para cuando nos toque jubilarnos? ¿Las generaciones más jóvenes son conscientes que los siguientes son ellos?

El Sistema de Pensiones vive uno de sus peores momentos desde El pacto de Toledo en 1995. Los tres pilares tiemblan de manera preocupante, problemas estructurales de difícil solución condicionan la estructura que garantizaba unas pensiones dignas para todos los ciudadanos.

Pero inventiva no nos falta. Inventamos huchas mágicas que solo sirven para distraernos y ahora ya no tenemos, aplicamos nuevas reformas que nos hacen trabajar más años, y como que la esperanza de vida se alarga, nos castigan con la aplicación del Coeficiente de Sostenibilidad, es decir cobraremos menos pensión.

Pero en un mundo donde se premia la creatividad, algunos encuentran la solución en incentivar a la población a tener más hijos y así volver a construir la pirámide poblacional que haga sostenible el Sistema de Pensiones, o en ahorrar más cuando la renta disponible para el ahorro es cada vez menor.

Y miestras tanto, ¿Qué hacemos? ¡Pues seamos todos creativos!

 Volviendo al inicio del texto, ¿qué tal si nos dejamos barba?

O quizá debamos cambiar al barbero, un Estado que no ofrece garantías para disfrutar de una pensión digna, que no informa a los ciudadanos de cuál será su futura pensión, que no ayuda a incentivar el ahorro entre los más jóvenes.

Quizá la solución está en un barbero privado que nos cuide  la barba sin afeitarla, que nos ayude y aconseje en cómo preparar la jubilación y que nos quite el miedo cuando veamos las barbas de nuestros amigos cortar.

Pero hasta que no encontremos a ese barbero, el futuro de las pensiones está en el aire y buscar una solución a corto plazo resulta algo complicado.

Y ante tan compleja solución, algunos quizá piensen que lo más inteligente sea Carpe Diem para todos.