Luis García Langa. Agente Financiero de GVC Gaesco Palma de Mallorca
Es posible que si has llegado a este blog por primera vez sea porque eres uno de los agraciados con alguno de los premios de la Lotería de Navidad. Si es así, ¡enhorabuena! Al menos, en un principio, ya que esta alegría que te has llevado no debería convertirse en una pesadilla.
Es fácil volverse loco cuando uno de repente se encuentra con un dinero importante en el banco. Aquellos que lo han madurado poco a poco tal vez están emocional y técnicamente más preparados, así que lo primero que debería hacer el premiado es serenarse y no tomar decisiones precipitadas ni de gasto ni de inversión… y mucho menos de exhibición, ya que además de la envidia que se puede crear en otras personas puede haber cierto peligro de robo, de nuevas «amistades», de favores, etc. que no ayudan en absoluto.
Aunque, claro está, si has llegado hasta aquí es porque tienes una inquietud y así que el primer paso correcto ya lo has dado: te has serenado y estás buscando un asesoramiento independiente. Por el contrario, si no eres uno de los premiados, no te preocupes. Este post también te puede resultar útil, ya que en el fondo se trata de saber cómo utilizar un dinero que ahora está en liquidez.
En realidad, se trata de una planificación financiera familiar que debe tener muy presente el largo plazo. Existen cinco alternativas claras: consumo, cancelación o reducción de deudas, inversión en negocio, compra de inmuebles e inversión en mercados financieros. Es muy posible que estén enumeradas en el orden en que lo piensa la mayoría de gente; en muchos casos se puede tratar de un error, pero si son fruto de un análisis exhaustivo y profesional, no tendría por qué serlo.
- Consumo. Es muy lícito que parte de este premio se tome para algún capricho, sobre todo si es el caso de una familia muy atacada por la crisis que estamos viviendo, pero es un arma de doble filo ya que es fácil acostumbrarse a ciertos lujos. No hay que olvidar que el dinero, si no se pone a trabajar, se acaba antes de lo pensado, por lo que hay que evitar tomar decisiones irreparables. Aún así, una cena para la familia, una carta a los Reyes pidiendo algún regalo extra, incluso un viaje pueden ser buenos, aunque sea para desconectar y cargar baterías para después poder afrontar esta «nueva vida», pero siempre con mucha moderación.
- Reducir/cancelar deudas.Es una buena opción, siempre que se traten de deudas nocivas para la salud financiera familiar como tarjetas de crédito, deuda en demora, o cualquiera que generen altos costes. Pero, por ejemplo, el «voy a cancelar la hipoteca» no siempre es acertado: quien tenga una hipoteca barata (hasta euribor+1,5%), si además se puede deducir las cuotas en la declaración de IRPF, no tiene sentido alguno que lo haga. Además del beneficio fiscal, ese 2% lo puede superar fácilmente con una cartera de fondos conservadores. A medida que vaya subiendo el Euribor, o si hay modificaciones fiscales, habría que planteárselo de nuevo.
- Inversión en negocio. El «voy a dejar el trabajo y me pongo a trabajar para mí» es muy frecuente, y además no se puede negar que sea muy interesante. El emprender es bueno pero no a ciegas. Montar un negocio, aunque sea una simple alta de autónomo, tiene muchas consecuencias. Y una vez más requiere no solo conocer a la perfección el trabajo que se va a desempeñar, sino también una planificación. Se trata de trabajar y llevar una contabilidad, una fiscalidad, marketing, recursos humanos, relación con proveedores, con clientes, etc. Asumir todos estos departamentos o contratar a otros para que lo hagan no es sencillo. Antes de ponerlo en marcha requiere realizar un plan de negocio (hay consultoras muy buenas que te ayudarán) que incluya todas las parcelas y todos los inconvenientes que pueden surgir. Si los números salen, puedes guardar un colchón: lánzate, pero no antes.
- Inversión en inmuebles. Ya dicen que «el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra». Pues parece que con el mercado inmobiliario va a volver a suceder: ya se ven anuncios en la televisión de hipotecas, ya se oye a gente que compra «chollos». Aquí hay que separar la compra de la vivienda habitual, que dependerá de la tasa de sustitución con alquileres, el precio y el coste de financiación (estos dos últimos parece que siguen bajando) de la simple inversión, o mejor dicho especulación: en este caso, quien no esté formado en temas inmobiliarios, gestión de alquileres, etc. sería mejor que lo descartara (es similar a montar un negocio). A quien le parezca rentable, debe saber que vía mercados financieros existen inversiones: REITs, SOCIMIs o fondos convencionales, que pueden dar unas rentabilidades similares a lo que buscan los expertos (normalmente grandes empresas) al comprar un inmueble (rondaría el 6-7%), con el añadido de liquidez, gastos y fiscalidad óptimos.
- Inversión en mercados financieros. A quien le haya tocado la Lotería tiene un problema: el dinero lo tendrá que cobrar vía banco y no le faltará un vendedor que le ofrezca multitud de productos. Aquí podría volver a ser válida la frase «el hombre es…». Al fin y al cabo, lo hagas donde lo hagas, y elijas el producto que elijas (depósitos, fondos, acciones, etc) siempre debes hacer una planificación, que ya debería tener todo el mundo aunque solo sea capaz de ahorrar 10 euros al mes. Para ello me remito al post publicado el 11 de julio «¿Dónde invertir los ahorros?».