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Inversión

No quiero ser un viejo destruido por mi presente

Todos sabemos cuál es el camino correcto para disfrutar de la jubilación, todos sabemos qué nos encontraremos si queremos seguir manteniendo nuestro poder adquisitivo, lo que pasa es que para muchos es demasiado duro sacrificar bienestar presente para un bienestar futuro, es una decisión de valientes, de ganadores.

Los grandes líderes, directores generales, CEOs, etc, son reconocidos por tomar decisiones que garantizan la sostenibilidad de las empresas, la sostenibilidad de las familias que trabajan en ellas, los resultados poco consistentes o a corto plazo son estrategias de pan para hoy y hambre para mañana.

Como líderes de nuestras vidas, disfrutemos de una vida sostenible, sin dientes de sierra y con una volatilidad moderada que nos permita disfrutar siempre del presente independientemente de nuestra edad, sin estirar más el brazo que la manga permitiendo que el ahorro forme parte también de nuestro presente.

Hubo un tiempo en el que el ahorro complementario para la jubilación estaba normalizado por la mayoría de trabajadores, las generaciones actuales han amputado esa costumbre que resulta ser esencial cuando las previsiones de las pensión pública está más que nunca en entredicho.

Es cierto que tiempos pasados nunca fueron mejores, pues vivimos locamente el presente, con una intensidad como si no hubiera un mañana. La tristeza de la pandemia vivida, Covid, nunca se borrará de nuestros corazones, como nunca se borrarán las guerras padecidas por nuestros abuelos.

Pero ellos sí que supieron imaginar un futuro lleno de felicidad y tranquilidad. Ahorraron con esfuerzo y sacrificio y fueron felices en su presente sin olvidarse de su futuro, incluso guardaron un rincón para ayudar a sus hijos y nietos.

Quizás nos hemos pasado de frenada al apostarlo todo al rojo, cuanto más gano, más gasto, lo celebro todo, me empacho de presente aunque no pueda más.

Interesante buscar una explicación a esa conducta, quizá la encontremos en la economía conductual, donde se analizan los efectos que las influencias sociales y psicológicas tienen en la toma de decisiones económicas.

Esperanzado estoy al leer que «Los adolescentes y jóvenes (14-24 años) en España lideran el hábito de la lectura, con un 75,3% que lee libros en su tiempo libre, superando la media nacional”, quizá en breve podamos leer que el ahorro de las familias españolas destinado a la previsión social también ha aumentado.

Ahora estoy sentado en el banquillo como entrenador de fútbol y viendo que vamos perdiendo el partido, sólo me queda liderar el cambio de jugadores, de mentalidad para remontar, así que:

Ahorro, calienta que sales