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Inversión

Inversiones alternativas

Vivimos en un mundo complejo, qué duda cabe. Las regiones emergentes crecen a tasas anuales elevadas y las áreas desarrolladas apenas sí mantienen crecimientos positivos. Las expectativas de recesión nos sacuden periódicamente, unas veces con más y otras con menos virulencia. El impacto sobre las expectativas de los agentes económicos de los cambios políticos es frecuente y notable. España y Europa probablemente no hayan salido todavía de la crisis.

El crecimiento de la economía europea se ha basado (y se basa a juicio de muchos) en el suministro infinito de liquidez por parte del banco central

La situación descrita con anterioridad determina un contexto poco corriente para el ahorrador: los mercados de renta fija presentan riesgos importantes asociados a la sobrevaloración del precio de los activos y, los mercados de renta variable están sometidos, en mayor medida que los mercados de bonos, a la incertidumbre derivada de la evolución de las variables que afectan al balance y la cuenta de resultados de las empresas.

La mayor parte de los ahorradores no busca una rentabilidad extraordinariamente elevada, esto es, no son capaces de asumir riesgos importantes y, por lo tanto, no son inversores naturales en los mercados de acciones. Puesto que los inmuebles y la renta fija canalizan la mayor parte de los fondos de los ahorradores, en un entorno donde la compresión de las rentabilidades es elevada y no es posible mantener el valor del dinero a través de una imposición en una entidad de depósito, las posibilidades de la mayor parte de los inversores son limitadas.

Las denominadas inversiones alternativas tienen más sentido que nunca y están ganando peso en las carteras de los ahorradores

Aprovechar una oportunidad inmobiliaria, invertir en una instalación de energías renovables, intervenir directamente en los mercados de deuda a través del préstamo directo con riesgo controlado o invertir en el capital de empresas con potencial de crecimiento y líderes en su sector de actividad constituye una aproximación cada vez más cercana a las necesidades del ahorrador.

El exceso de liquidez también presiona al alza el precio de los activos no cotizados, como no puede ser de otra forma. Sin embargo, en las actuales circunstancias, la probabilidad de capturar oportunidades en los mercados no organizados es quizá mayor, pues la competencia, aunque no es poca, es menor que en los mercados organizados. Adicionalmente, las ineficiencias es los mercados no organizados suelen ser más amplias y tardan más en corregirse.

Las inversiones alternativas tradicionalmente se han nutrido de fondos aportados por inversores institucionales, pero cada vez más el inversor de tamaño medio considera esta posibilidad.

Nuevas y mejores formas de financiar las empresas constituye una herramienta magnífica para que éstas refuercen su estructura de capital, crezcan y se conviertan en compañías mayores, más rentables, más competitivas y generadoras de empleo de calidad. Probablemente por ello, y porque hay dinero a ganar,  buena parte de aquéllos que consideran una inversión alternativa sean  directivos, empresarios o ex empresarios.